Pesca artesanal en el Cabo
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**Elogio de la pesca artesanal de Cabo de Gata y su gastronomía marinera **
La ausencia de tejido industrial hace que la economía y el empleo del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar se base en el turismo, la pesca y la agricultura, que además se enfrentan a las limitaciones que requiere la explotación y conservación de un entorno natural tan especial como este.
Históricamente, la aridez y el relieve escarpado de la zona, dificultaron el desarrollo agrícola, pero no la explotación pesquera de sus aguas, actividad que se remonta a la era de griegos e incluso fenicios.
En la actualidad, la población residente del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar tiene una vinculación emocional directa con su pesca artesanal, la única que puede operar dentro de los límites de este territorio protegido. Se trata de un modo de vida que, más allá de su dimensión económica, añade valor al paisaje, la cultura, la tradición y la gastronomía, y por tanto al turismo.
Pescartes
Así de claro lo tienen desde la Asociación de Pescadores Artesanales del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Pescartes), que son los primeros interesados en cuidar el mar y sus recursos naturales. Llevan años reclamando la atención de las administraciones públicas para convertirse en sus interlocutores y luchando por poner en valor la figura del pescador artesanal (en peligro de extinción), así como los beneficios sociales, ambientales y gastronómicos que generan en la comarca.
Ellos, que son los que mejor conocen las aguas del Cabo de Gata y entienden la necesidad de cuidar sus recursos, alternan desde hace décadas el uso de diferentes artes menores de pesca en función de la temporada ideal de cada una de las especies que capturan. Hay una lógica económica y medioambiental en todo ello. Prefieren sacar muchas capturas con pocas artes, y prefieren sacar una jibia grande que cinco pequeñas. Son muy conscientes de que su actividad tiene que dar al sistema opciones para regenerarse.
Si tienes suerte (y la climatología lo permite) te los podrás encontrar descargando sus capturas al mediodía en las playas de La Isleta del Moro o de Cabo de Gata. Pero ojo con los vientos. Si sopla de Levante no habrá pesca en la Isleta, si es de Poniente olvídate de ver los barcos llegar a la playa de Cabo de Gata.
Por todo ello, desde las páginas de esta guía queremos reivindicar el valor de la pesca artesanal y hemos pedido a Pescartes que cuenten a los lectores las especies que están en temporada en las aguas de Cabo de Gata durante los meses de verano. Son las siguientes: Volaores (no siempre se pueden capturar), salmonetes, arañas, rascacios, tapaculos, caballas, jureles, lenguados, langostas, bogavantes, brecas, rubios, rayas, gallinetas, meros, pargos, morenas, dentones, abadejos, doradas, brótolas, rodaballos, chernas, atún (en agosto y septiembre), llampugas (finales de agosto y septiembre), pulpos, besugos, quisquillas, y lechas y bonitos (en junio y julio)
Son pescados que en menor o mayor medida se encuentran en las pescaderías y restaurantes del Parque Natural Cabo de Gata Níjar. Y claro, en 2019 Almería es Capital Española de la Gastronomía y la pesca artesanal así como las recetas marineras tienen muchos argumentos para presumir de todo lo que aportan a una gama de sabores de la que todos hablan este año. Gastronómicamente debería ser obligatorio probar todos los pescados que se capturan en esta zona costera. Pero si no tienes suficientes días de vacaciones, algunos de mis pescados de temporada favoritos son estos: lechas, gallinetas, quisquillas, arañas, rubios y volaores (secos son una exquisitez difícil de encontrar). Sin menospreciar morenas, pulpos, bonitos, tapaculos, rayas, caballas o dentones, que también causan debilidad.
De las casas de los pescadores también proceden algunas de las recetas tradicionales más gloriosas de toda la provincia y de las que Almería puede presumir durante la capitalidad gastronómica y muchos años más. De los tiempos en los que no había refrigeración eléctrica proceden los pescados secados al sol, los salazones y los escabeches, técnicas para alargar la vida comestible de las capturas pesqueras. La sabiduría de los pescadores nos revela que no todas las especies se pueden preparar de la misma manera. En esta zona de la costa almeriense se secan pulpos, pintarrojas, cazones, marrajos, volaores, bonitos y jibias, pero no se salan. En salazón se opta por especies como los arenques y la melva que si se preparan bien, pueden durar años.
Del pulpo, que es muy de pescadores porque antiguamente no tenía valor comercial, hay dos recetas para intrépidos: la “marraná”, guiso de sofrito lento de un sabor intenso para paladares curtidos, y la “porquería” que en la zona de Carboneras preparan con las vísceras del pulpo.
Otros guisos marineros son también un patrimonio de valor gastronómico incalculable. Ligeros y sabrosos, destacan los arroces, como en toda la costa mediterránea. Fundamental mencionar el arroz a banda y el caldero de arroz “caldúo”. Aunque sea verano también conviene probar algunos guisos más contundentes como los gurullos (una pasta de trigo corta muy almeriense) con jibia, los fideos con pulpo o con pintarroja, la cuajadera y las migas, que a diferencia de otros lugares de España se elaboran con sémola de trigo duro en lugar de pan, posiblemente por influencia de los años de dominación árabe y su cuscús.
¡Cuchara y a sudar!



