Los mejores tesoros (naturales) jamás escondidos en el fondo del mar
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El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es un espacio marítimo y terrestre de una belleza descomunal, donde la roca y la ceniza volcánica se funden con el Mar Mediterráneo. Pero todo su encanto no se queda ahí, sino que al traspasar la fina línea acuática de su superficie nos encontramos con un mundo sumergido lleno de seres increíbles y unos colores que se quedaran para siempre grabados en nuestras retinas, demostrando que los mejores tesoros que se encuentran enterrados en el fondo del mar no están encerrados dentro de un cofre creado por la mano del hombre, sino viviendo en libertad gracias a la generosidad que nos brinda siempre altruistamente la propia naturaleza.
Un ecosistema autosuficiente
La pared de roca volcánica que llega desde la superficie hasta el fondo del mar, creando millones de formaciones, sirve también como hogar para incontables y diferentes vegetales y animales. En ella es donde se adhiere, por ejemplo, el Coral Anaranjado, una especie amenazada que sobrevive en nuestras aguas. También las Morenas y los Congrios se ocultan en pequeñas cuevas, dejando a las pequeñas gambas hacerles una limpieza, mientras que pequeños Cangrejos Ermitaños y otros peces más vulnerables se protegen a su lado.
Los pulpos también se pasean habitualmente por las aguas del Cabo de Gata, esperando a que llegue su época de reproducción para dejar su descendencia, y aprovechando los restos de conchas con los que se van alimentando para reciclarlas y construir con ellas sus casas. Pero no son los únicos depredadores; otros como la barracuda del Mediterráneo o “Espetón”, se mueven en grupo intentando atrapar a pequeñas Sardinas y Boquerones. Los Meros, los Abadejos y, en verano, las pequeñas Serviolas (conocidas en Almería como “Lechas”) se unen igualmente a la caza.
En la época estival tenemos la suerte también de ver a las Pastinacas, llamadas comúnmente “Rayas”, que se acercan a las costas a procrear y después a desovar. Diferentes especies de erizos de mar, Estrellas de Mar y otros moluscos como la Nacra (Mejillón Gigante) son otras que contribuyen a que nuestros fondos queden tapizados por un mar de vida, al igual que otros pequeños seres llamados “Nudibranquios”. Su curioso nombre refleja además la principal característica de estos moluscos de diferentes formas y colores: la de tener las branquias al desnudo. Ya desde la superficie, incluso, podemos observar en la lejanía a algunos cetáceos en busca de alimento, como delfines mulares y comunes e incluso Calderones.
Son muchos, por tanto, los vertebrados e invertebrados que aprovechan la idónea calidad del agua del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar para subsistir, haciendo de los fondos marinos un ecosistema increíble en el que observar mágicamente a millones de especies conviviendo entre ellas. Pero eso sí, lo ideal es hacerlo siempre respetando su entorno natural y no alterando o invadiendo su territorio.
El lamentable toque (in)humano
Al sumergirnos en las profundidades, el azul del mar se mezcla con el verde de la Posidonia Oceánica, una planta marina endémica del Mediterráneo. Este vegetal no es solamente el ser vivo más grande de la tierra, sino que además es de las más longevas, pudiendo llegar a vivir más de 60 años mientras sirven a su vez de protección para otras muchas especies, ya que son millones de seres vivos los que se refugian de los depredadores entre sus hojas. Así, es común ver a los caballitos de mar y los peces pipa ocultándose sigilosamente por sus recovecos, que también aprovechan las sepias para depositar sus huevos. Sin embargo, hay que lamentar al mismo tiempo que actualmente la posidonia sea tratada como una especie en regresión, debido sobre todo al mal fondeo de embarcaciones de recreo, que hacen que desaparezca.
Porque, aunque parezca algo increíble, algunas acciones del ser humano provocan que no todo sea belleza por estos lares, y estropean no solamente la preciosa imagen visual que deja el Parque en nuestra memoria, sino también la vida y el propio devenir del parque día a día. Y entre esas acciones infames se encuentra, efectivamente, la que tiene como principal efecto la contaminación. Plásticos, botellas, latas… y a día de hoy también mascarillas, se encuentran con frecuencia en los fondos marinos del entorno, en un paisaje que debería ser libre de agentes contaminantes.
Barcos de recreo que arrojan sus desperdicios al mar; millones de bañistas que danzan por las playas del parque y dejan toda su basura en la arena; visitantes que caminan por los senderos próximos al litoral y los acantilados, tirando sus desechos al suelo y dejando que el viento haga luego el resto y lo arrastre todo hasta el mar. Todos estos actos irresponsables que, por desgracia, coexisten con los de las personas concienciadas que respetan el singular entorno natural, van desequilibrando cada vez más la balanza hacia una lamentable situación de la que no parecemos querer enterarnos que es irrefrenable e irreversible, y que repercuten directamente de una forma negativa en la flora y fauna que tiene su hogar en el Cabo de Gata.
Un reflejo de ello es el caso de la Tortuga Boba, una especie que se nutre preferiblemente de medusas. Cuando estos anfibios confunden a su fuente de alimentación con bolsas de plástico, por lo similar de su apariencia y movimientos en el agua, mueren ahogados por culpa de la mano humana. Pero no es el único ejemplo: podemos hablar también de los pulpos que crean sus casas en las botellas de plástico y latas encontradas en el fondo marino, o incluso de los pequeños peces que se enganchan en las anillas de plástico que unen los packs de refrescos enlatados.
Por eso debemos de ser responsables, ya que el cuidado de este precioso rincón almeriense depende de todos, y nuestros actos repercuten a lo que pueda ocurrir en un futuro. Si de verdad queremos que todos podamos disfrutar del mar por muchos años más, tenemos que cuidarlo. No solamente debemos limpiar, sino que lo más importante es no ensuciar.
SI TÚ LO TRAES, TÚ TE LO LLEVAS
Así, entre todos, contribuiremos a sentirnos orgullosos por tener un Parque Natural libre de contaminación y cuidaremos a los habitantes del fondo del mar.


