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Flora del Cabo de Gata: adaptaciones, especies autóctonas e invasoras
El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios más ricos de Europa desde un punto de vista botánico, con cerca de 1.000 especies terrestres catalogadas. Alrededor del 95 % son autóctonas, muchas adaptadas a suelos áridos, salinos o pedregosos.
Pitas: presencia invasora con historia
Las pitas (Agave spp.) son una de las siluetas más fotografiadas del parque. Introducidas a mediados del siglo XX para la industria del esparto y el cordel, hoy forman parte del paisaje, aunque no son autóctonas. Su expansión descontrolada pone en riesgo otras especies más frágiles y exclusivas del entorno.
Auténticos tesoros botánicos
Entre las plantas verdaderamente representativas del Cabo destacan:
- Dragoncillo del Cabo (Antirrhinum charidemi): endémico de las sierras litorales, en grave peligro de extinción.
- Siempreviva del Cabo (Limonium insignis): planta halófila muy ligada a suelos salinos.
- Palmito (Chamaerops humilis): la única palmera autóctona del continente europeo.
- Herniaria fruticosa: pequeña sufrútice que resiste en terrenos yesíferos y degradados.
- Chumberillo de lobo (Ononis natrix): leguminosa típica de dunas y arenales del sureste peninsular.
Matorrales y vegetación de clima árido
Los paisajes interiores del parque están dominados por matorrales adaptados a la sequía. Esparto, tomillo, lentisco, azufaifo o retama dibujan un mosaico vegetal que cambia con la altitud y la orientación. Muchas de estas especies se han adaptado a vivir con muy poca agua y en condiciones extremas de insolación.
Humedales y flora halófila
En saladares, ramblas y albuferas prosperan especies adaptadas a suelos húmedos o salinos: juncos, eneas, cañas, carrizos y diversas plantas halófilas que conforman un hábitat imprescindible para muchas aves acuáticas y migratorias.
Bajo el agua: la posidonia, clave del equilibrio marino
Aunque no es una alga sino una planta marina con raíces, flores y frutos, la Posidonia oceanica es esencial para los ecosistemas costeros del Parque. Sus praderas submarinas actúan como refugio y criadero de cientos de especies marinas, oxigenan el agua y protegen la línea de costa de la erosión. Su presencia es también un indicador de la buena calidad ambiental del mar. En el litoral del Cabo de Gata, la posidonia está estrictamente protegida: no se puede arrancar, pisar ni fondear sobre ella.
En resumen, la flora del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, tanto terrestre como submarina, es un patrimonio natural de primer orden. No solo embellece el paisaje: lo sostiene, lo equilibra y le da identidad. Conocerla es el primer paso para valorarla y protegerla.
