Mar: “La Fabriquilla no es solo un lugar, es un refugio”
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En la serie Anfitriones 2025 de la Guía del Parque, nos acercamos a quienes viven y sienten el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar como parte de sí mismos. Hoy la protagonista es Mar, anfitriona de La Fabriquilla, especialista en marketing digital y cofundadora de una joven empresa. Pero, sobre todo, una enamorada del Cabo.
“Como buena anfitriona en la Guía del Cabo, no solo lo recomiendo: lo vivo. Para mí, no es solo un destino, es un estilo de vida.”
Siempre que puede, Mar se escapa a sus playas, se sube a la tabla de paddle surf y se deja llevar por la calma y la belleza única de este rincón de Almería.
Cabo de Gata en su vida
El Cabo forma parte de su vida desde hace muchos años. Lo que la atrajo primero fue su entorno salvaje, la luz, los paisajes y sus playas cristalinas. Lo que la mantiene enganchada hoy es esa sensación de desconexión total:
“Aquí el tiempo va más lento. Es el lugar perfecto para recargar pilas, respirar profundo y disfrutar del verano como debe ser: con salitre, risas, buena compañía… y tabla de paddle bajo el brazo.”
La magia de La Fabriquilla
Mar describe su pueblo como un rincón único al final de la carretera, donde el Parque Natural se siente en su forma más pura. Un pueblito marinero de casas bajas y blancas, tranquilo y auténtico:
“Aquí no hay ni ruido ni agobios. Solo mar, viento, horizontes infinitos y una luz que enamora. Es el lugar donde el tiempo se para.”
Lo especial de La Fabriquilla está en su autenticidad: a los pies del faro, con vistas a las salinas y rodeada de naturaleza. Allí conviven flamencos, pescadores, senderistas y vecinos de toda la vida.
Rutas y experiencias
Su recomendación para los visitantes es clara: madrugar para ver amanecer en La Fabriquilla, caminar por la orilla hasta el Arrecife de las Sirenas o hacer la ruta hasta Cala Rajá y el Vela Blanca.
Y si se ama el mar, un paseo en paddle surf desde la orilla es un auténtico regalo.
Entre todas, su ruta favorita es la que va desde La Fabriquilla hasta Cala Rajá, pasando por el faro de Cabo de Gata y el mirador del Arrecife de las Sirenas:
“Es una caminata espectacular porque lo tiene todo: paisajes, vistas infinitas al mar, salinas con fauna y una cala escondida con aguas cristalinas al final del camino.”
El mejor momento para venir
Aunque cada estación tiene su atractivo, Mar confiesa que septiembre y octubre son ideales: el mar sigue caliente, hay menos visitantes y La Fabriquilla se siente más tranquila que nunca. También destaca la primavera, y hasta el invierno, para quienes disfrutan del silencio y los paisajes solitarios.
Sabores del Cabo
Entre sus recomendaciones gastronómicas están el arroz caldoso con pescado y el pulpo seco, siempre en bares que cocinan sin prisas y con producto fresco.
Sugiere parar en El Faro (Cabo de Gata pueblo) y en La Gallineta (El Pozo de los Frailes). Y añade una costumbre que para ella es sagrada:
“No hay verano completo sin una cervecita fría al atardecer en la playa.”
Consejos para el viajero
Su recomendación a quien llega por primera vez es venir con calma y con los sentidos abiertos, no quedarse solo en las playas más famosas y dejarse sorprender por las calas pequeñas, el desierto, la gastronomía y los senderos.
El mejor plan, dice, es ver un atardecer sin filtros.
Y, por supuesto, hacerlo sin dejar huella: no tirar basura ni colillas, no llevarse piedras ni conchas, respetar los caminos, no hacer fuego y, si se viene en coche, compartir trayecto siempre que sea posible.
Un consejo extra:
“Si ves una cala llena, camina un poco más. Siempre hay otra esperándote… y seguramente, aún más bonita.”
El Cabo que siempre llama a volver
Para Mar, La Fabriquilla es mucho más que un lugar:
“Es un refugio, una forma de vida más lenta, más real. Aquí he vivido atardeceres que se me han quedado grabados, baños eternos en el mar y rutas que me han dado paz y claridad.”
Y lo mejor, asegura, es que siempre hay algo nuevo por descubrir: un matiz distinto de la luz, una cala que brilla más que ayer.
“Quien viene al Cabo de Gata una vez… siempre quiere volver. Así que, si vienes, hazlo con respeto y con alma viajera, no solo turista. El Cabo te lo devolverá con creces.”



