¡A tomar viento!

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Qué hacer cuando el aire no te deja tomar el sol

Has mirado y remirado los rankings de las playas del Cabo, has hecho una lista con los restaurantes con mejores opiniones, tienes la crema, los libros, una neverita ligera para ir de calas y poder beber cerveza, las cangrejeras para las zonas de roca, la Guía del Parque, una visera que estás deseando estrenar, bañadores varios, pareos varios, cenicero de playa (no serás tú quién ensucie este paraje), has comprobado el tiempo tres veces y sigue sin aparecer lluvia en toda la semana… Nada te puede estropear tu descanso en uno de los paraísos de la Península.

Pero al salir a la calle en tu primer día de vacaciones… un golpe de viento se lleva volando tu visera nueva y te saca de tu ensoñación veraniega. “No es un drama” piensas, optimista, “con la sombrilla no necesito visera” y vas directo a la playa. Plantas tu sombrilla y, cuando estás sacando la toalla… el parasol se eleva y comienza a girar a una velocidad endemoniada, incontrolable, convirtiéndose en un arma arrojadiza capaz de atravesar a toda una familia, perro incluido, poseído por el espíritu del Eolo. En un alarde de destreza provocado por el pánico, consigues dar alcance a la sombrilla asesina, la cierras y te dispones a tumbarte en… ¿dónde está la toalla? La mala leche empieza a ser inevitable. Mejor te bebes una cerveza para calmarte, aunque sean las 10 de la mañana. Eso sí, con la sombrilla bajo el culo, a buen recaudo. Degustas tu birra intentando mantener la calma, mientras la arena la toma contigo a bofetada limpia. Arena en los oídos, en los ojos (no hay gafas que valgan), en la boca, en la cerveza… Te rindes: sí, es un auténtico DRAMA.

No te preocupes, no estás solo/a. ¿A quién no le ha arruinado el viento lo que prometía ser un gran día de playa? Un invitado con el que nunca contamos y que, sin embargo, es bastante frecuente en la zona de Cabo de Gata, una de las más ventosas de la Península. Desde la Guía del Parque no podemos evitar que sople el viento, pero sí podemos darte algunas claves para comprender las corrientes (y actuar en consecuencia).

Poniente o Levante... ¿quién te está molestando?

En el imaginario colectivo almeriense sólo existen dos vientos: el levante y el poniente, cada uno con sus pros y sus contras. Diferenciar uno u otro es imprescindible para escoger la playa a la que acudir (y ponerse a salvo del aire).

Levante: como su propio nombre indica, es el viento que viene de donde el sol sale (o se levanta), es decir, del Este (o de Alicante, si la rima te ayuda a recordar). Se trata de un viento cálido a la altura de la playa y que va ganando en intensidad conforme avanza, alcanzando sus cotas más altas a la altura de Cádiz. Es uno de los vientos más temidos por los almerienses debido al calor que arrastra y a la virulencia con la que puede llegar a soplar. Época de mayor frecuencia: primavera y verano, aunque puede aparecer en cualquier época del año. Playas resguardadas: Las Salinas de Cabo de Gata, La Fabriquilla, San Pedro y Agua Amarga. Se dice que: cuando sopla el Levante, el pan se queda tieso.

Poniente: siguiendo la lógica geográfica, este viento viene de donde el sol se pone, es decir, del Oeste, haciendo el recorrido inverso al Levante. En este caso, la temperatura baja en la zona de costa, por lo que se asocia a más “fresquito” (aunque esto es muy relativo cuando hablamos del verano en Almería). Época de mayor frecuencia: invierno y primavera. Playas resguardadas: San José, Los Escullos.

El otro viento: en ocasiones, una nube de polvo y calor se cierne sobre Almería, cubriendo todo de una película marrón que se convierte en barro si, cosa rara, le da por llover. Se trata del Siroco, un viento que viene del Sur y del que sólo se habla cuando trae consigo polvo del Sahara. Cuenta la leyenda que es especialista en aparecer justo el día que has limpiado los cristales o el coche. Época de mayor frecuencia: de febrero a julio. Playas resguardadas: no estarás a salvo en ninguna.

Para evitar un drama real

Más allá de las situaciones grotescas, el viento puede ser peligroso en la zona de Cabo de Gata, sobre todo cuando es levante fuerte, puesto que puede crear mareas de resaca que arrastran a la persona mar adentro (culpables de ahogamientos en la zona). Para evitar vivir un auténtico drama, conviene evitar playas como la de los Muertos, Los Escullos, la Cala del Plomo o la Cala del Medio, donde las mareas de resaca pueden ser fuertes. En el caso de que las ganas de bañarse sean irrefrenables, lo mejor es apostar por playas urbanas con señalización y vigilancia, como San José, Las Negras o Agua Amarga.